Moscú, ciudad de zares. Transiberiano

Etapa 1
Aquí empieza el largo recorrido del Transiberiano.
En Moscú nos quedamos tres días.

Primer día.
Llegamos al aeropuerto de Domodevo en Moscú muy temprano por la mañana, prácticamente casi sin dormir.
Antes de pasar los controles de pasaportes te encuentras con una casa de cambio de dinero. Cuidado en no caer en la tentación de cambiar... Nunca se cambia en un aeropuerto si no quieres que te estafen... si necesitas cambiar algo cambia muy poco.
Después de una larga cola en el control de pasaporte finalmente conseguimos entrar en el país.
Ya estábamos en Rusia, nuestro primer país del recorrido del Transiberiano - Transmongoliano.


En el aeropuerto los carteles están escritos en cirílico, pero hay también indicaciones en ingles.
Desde el aeropuerto de Domodevo para llegar a Moscú hay un Tren Express que te lleva hasta la parada de metro de Paveletskaya (320 Rub). Cuando sales de la estación del tren hay que buscar la estación de metro,,, siguiendo las indicaciones en cirílico... fue relativamente fácil. Una vez en la estación de Paveletskaya hay que comprar los billetes de metro. 
En el metro, sí existen maquinas dispensadoras de billetes, están solo en ruso. La única forma de comprarlos es ponerse en la cola de la Kacca (Caja). Un poco asustados por nuestro primer enfrentamiento con el mundo ruso nos pusimos en la cola y en alguna forma nos hicimos entender y conseguimos nuestro billete de metro. 
Hay que pensar que en Rusia casi nadie habla otro idioma que no sea Ruso. Los jóvenes están estudiando inglés...

Una vez conseguidos los billetes,,, por cierto, venden bonos de varios pasajes que salen más rentables que un viaje solo,,, nos enfrentamos con el tema de cómo llegar a nuestra estación de destino. 
En Moscú no hay carteles en inglés, los carteles del metro están en cirílico, además de estar mal señalizado. Cada línea de metro se distingue con un color y un número. Un truco para moverse es buscar en un mapa (imprescindible) donde te encuentras y donde quieres llegar. Luego cuentas las estaciones y te montas en el metro. Cuidado que las estaciones están mal señalizadas, tienen pocos carteles que las identifican, sobre todo cuando estás en el tren es difícil leer el nombre de la parada.


Una vez aprendido esto te puedes mover con tranquilidad y con paciencia. Al principio no es fácil identificar los caracteres cirílicos.
Moscú está dividida por zonas, nuestro hostel estaba en la zona de Tverskoy y nuestra parada era Tverskaya. Hay que decir que aunque puede aparecer caótico, el metro de Moscú es muy rápido y eficiente, cada 2 minutos aproximadamente pasa un tren. Hay que pensar que en el metro de Moscú se mueven a diario más personas que en el metro de New York y París juntos.

Moscú es la capital de Rusia, centro administrativo del país más grande del mundo. Moscú es la ciudad más poblada de Rusia y de Europa. Todo lo que se refiere a Moscú es superlativo. Dicen que es la ciudad más cara del mundo. Con el mayor numero de multimillonarios. Con los edificios más grandes y altos. Es impresionante ver la cantidad de tiendas de marcas de moda que hay. De los coches que circulan la mayoría son de alta categoría. Es fácil ver por las calles marcas como Ferrari, Porsche, Lamborghini... La gente que pasea está vestida a la moda con las marcas más exclusivas... 
Una de las cosas que me impactó más de Moscú y Rusia en general fueron los tacones de las mujeres... Las mujeres rusas en general tienen una altura media entre 1.60/1.70 cm, lo que pasa es que se ponen a cualquier hora del día unos tacones de mínimo 8 cm, además de ir siempre muy bien arregladas... Probablemente después de salir de la época soviética, y de las restricciones que tenían, donde todo era igual, ahora las mujeres, pero también los hombres, quieren hacer todo lo que antes les estaba prohibido. Me dio la sensación que una mujer rusa sin tacones no se ve como mujer...


Nosotros nos quedamos en el barrio de Tverskoy. Es un barrio con edificios antiguos con una multitud de tiendas comerciales modernas. Un barrio residencial bastante bonito y lleno de vida.
Nos alojamos en el B&B Vanilla. El B&B Vanilla es básicamente un antiguo piso ruso reformado. Tiene 4 grandes habitaciones, una cocina y un baño común. Un lugar limpio y bastante céntrico.


Una vez llegados y alojados teníamos que ir a comprar los billetes del tren, del Transiberiano. La primera parada sería Kazan. Para hacerlo nos dirigimos con el metro hasta la estación de Komsomolskaya, y desde allí a la estación de Kazanskaya. Aquí compramos los primeros billetes de nuestro recorrido con el Transiberiano. Cómo comprar los billetes en las estaciones rusas, sus dificultades y trucos los explicaré en otro post (Como comprar los billetes del Transiberiano). 
Una vez conseguidos nuestros billetes, nos dirigimos con el metro hasta la zona del Kremlin. Nos apetecía ver el centro y dar un primer paseo por las calles de Moscú.
La temperatura era bastante agradable y con sol. Paseamos por las hermosas calles de Moscú hasta llegar a nuestro Hostel. También aprovechamos para cambiar dinero. Al cambio 1€ oscila entre 43/45 Rublos (Rub). Nos paramos a comer,,, en general hemos visto que en Rusia se come bastante bien, además los restaurante están abiertos a cualquier hora. Parece que no cierran nunca.



Segundo día.
El día siguiente, después de un merecido descanso nos dirigimos hacia el centro a ver el Kremlin. 
Era domingo, el cielo estaba medio nublado aunque no hacía frío, la temperatura estaba sobre los 15º. 
Para llegar al Kremlin fuimos paseando. Los edificios del centro son muy bonitos. La mayoría son del final del 1800 principio del 1900, antes de la revolución soviética. Me dio la sensación de estar paseando en una ciudad europea. Por la tipología de los edificios se podía parecer un poco a Barcelona, Milán o París. 



Lo impresionante eran las calles. Las calles son muy anchas. En la zona del centro hay calles de hasta 6 carriles... En muchas guías decían de tener cuidado en cruzar. Pues, nosotros no tuvimos problemas ni sensación de peligro en cruzar. Los coche se paran en los semáforos e incluso en los pasos de peatones... Para cruzar las grandes avenidas hay pasos subterráneos,,, si no sería imposible llegar al otro lado. 


En Moscú hay muchas zonas subterráneas, donde puedes encontrar tiendas de todo tipo. Estas zonas pueden engancharse a estaciones de metro y a centros comerciales. Por debajo de Moscú hay otra ciudad.

Una vez llegados a la zona del Kremlin hay que buscar la entrada a la fortaleza. Pensarlo es fácil, pero no hay señales que te indican donde está. La entrada está por el Jardín Alexandrvosky
En el Kremlin no se puede entrar con bultos, aunque puedes entrar con un bolsito. La entrada nos salió 500 Rub. Después de pasar controles con metal detector y escáner por fin conseguimos entrar. 
Ya estábamos en el Kremlin, y pensar que hace sólo pocos años no hubiéramos podido ni imaginar de llegar hasta aquí,,, esto te deja pensar.

Kremlin quiere decir fortaleza. Aquí estaba y está el poder político y religioso del país más grande del mundo. El Kremlin es un triangulo amurallado de 750 metros de lados. Lo que se puede visitar es la zona del poder eclesiástico del Kremlin. En su interior todo está controlado y hay que seguir los recorridos que están marcados sin poder salir en ningún caso de las zonas permitidas. 
En el interior de las iglesias no se pueden sacar fotos. Las Catedrales están distribuidas alrededor de la Plaza Sobornaya

La primera que vimos fue la Catedral de la Asunción. Está en el lado norte y tiene 5 cúpulas doradas que dan a la plaza. En su interior están los restos de la mayoría de los patriarcas rusos. Su interior está totalmente pintado con frescos religiosos. Aquí está el Trono de madera de Iván el Terrible.


La Catedral del Arcángel en la esquina sureste de la plaza, fue por muchos siglos escenario de las coronaciones, bodas y funerales de los zares. Aloja las tumbas de todos los dirigentes moscovitas desde el 1320.


La Catedral de la Anunciación también tiene frescos cubriendo por totalidad su interior.



El Campanario de Iván el Grande, con su cúpula dorada dominando la plaza. Es la construcción más alta del Kremlin y visible hasta 30 km de Moscú. Hasta el siglo XX estuvo prohibido edificar a más altura. Fue muy interesante visitarlo, sobre todo porque pudimos subir hasta arriba y disfrutar de unas fantásticas vistas del Kremlin y de la ciudad de Moscú.





Al lado del campanario está el Cañón del Zar, con una boca de 89 cm, y la Campana del Zar, la campana más grande del mundo. Pero nunca se llegó a colocar, porque en el momento de fundirla y enfriarla se mojó y explotó un cacho de 11 toneladas.



La Armería del Kremlin no fuimos a visitarla.
Terminada la visita al Kremlin, nos dirigimos a ver el edificio del Gum que está al otro lado de la Plaza Roja. 

El Gum, o los Gums, son edificios del final del 1800 principios del 1900 construidos como mercados de especias y mercancías, sedas, etc. que venían de las importaciones que llegaban de Oriente y Occidente. Eran lugares donde se podía encontrar de todo y donde las familias ricas compraban. Con la llegada del socialismo, Stalin los convirtió en oficinas y lugares donde se repartía la comida al pueblo. Convirtiéndolos en lugares tristes, fríos y de poco lujo. Con la Perestroyka y la llegada del consumismo, volvieron a transformarse en lugares de moda y riqueza. Ahora en los Gums se pueden encontrar las marcas y las firmas más prestigiosas de todo el mundo. Están llenos de cafeterías y gente comprando a todas horas. 



El edificio del Gum de la Plaza Roja me pareció muy bonito, sorprendentemente bonito, con una arquitectura clásica y sobria del final del 1800, representativa de la riqueza de la época de los Zares.
Terminada la visita al Gum con descanso y café incluido, nos dirigimos hacia la Plaza Roja.

La Plaza Roja tiene una superficie de 400 x 150 metros. Por los lados más largos están los muros rojos del Kremlin y el Gum, por los lados más cortos están la roja Puerta de la Resurrección, entrada principal de la plaza y por el otro lado la Catedral de San Basilio. 
El nombre de Plaza Roja no es debido al color de los ladrillos que la rodean ni por el color rojo soviético. El nombre viene del ruso antiguo con significado de bonito, aunque más adelante este nombre se usó como sinónimo de rojo. 
A primer impacto la Plaza Roja no me pareció tan espectacular. Probablemente me esperaba mucho más. La impresión fue como si estuviera en el centro de unas de las grandes avenidas de Moscú cerradas por los lados cortos. Lo que más me impresionó fue ver al fondo la Catedral de San Basilio. La plaza Roja a cualquier hora del día está llena de gente paseando.



Por la zona de la plaza estuvimos hasta el atardecer y así pudimos apreciar el fantástico momento en que vimos el complejo monumental iluminado por la noche.
Después bastante cansados nos dirigimos hacia el Hostel.

Tercer día.
Tercer y último día en Moscú. Preparamos las mochilas, desayunamos, dejamos el equipaje en el hostel y salmos a dar la última vuelta por la ciudad. Nuestro tren salía sobre las 19:30 h.
Nos tocaba día de ruta por las calles de Moscú. El tiempo, como los otros días, estaba variable, nublado con rayos de sol. 
Desde el Hostel nos encaminamos hacia las zonas más características de la ciudad. 
Como primero bajamos hacia el Kremlin para ver la Plaza Roja sin la cantidad de gente del domingo y para visitar la Catedral de San Basilio. 
La impresión sobre la Plaza Roja no cambió mucho. Lo más impresionante fue San Basilio. 
La Catedral de San Basilio está construida en un estilo netamente ruso desarrollado en las iglesias de madera. Es impresionante mirar esta construcción, con múltiples formas y colores, puede ser embriaguecedora.


La entrada de San Basilio sale 250 Rub. Su interior está lleno de recovecos y paredes con frescos y decoraciones de colores. También había un grupo cantando a capela para los turistas. La Catedral no se usa ya como iglesia de culto, ahora es principalmente un museo.


Después de la visita a San Basilio nos dirigimos hacia el otro lado del Río Moscova. El río Moscova pasa por uno de los lados del Kremlin, y tiene unas vistas muy bonitas.



Seguimos un camino marcados en el mapa que nos llevaba en zonas características de la ciudad. Caminamos por las calles admirando la bonita arquitectura de Moscú. Por estas zonas casi no vimos los famosos edificios soviéticos. Había más bien edificios antiguos o/y muy modernos. En general Moscú nos pareció muy bonita. La gente, los rusos, cuando entrabas en contacto con ellos, nos parecieron muy amables y dispuestos a ayudar. Nos daba la impresión que en un principio le daba miedo relacionarse con extranjeros, pero creo sobre todo por la barrera del idioma, y no poder ayudar como le hubiese gustado realmente hacer. Me parecieron hospitalarios, y estábamos en una de las ciudades más grandes del mundo. La hospitalidad te la esperas en los pueblos más pequeños. 

La zona donde paseamos detrás del Kremlin y cerca del río Moscova era Zamoskvorechie. Pasamos por el puente donde están los arboles de candados, donde las parejas enganchan un candado para declararse amor eterno.



Seguimos hasta llegar a la gigantesca Catedral del Cristo Salvador. Esta Catedral es una reconstrucción de la antigua Catedral que destruyeron en la época soviética. Se reconstruyó en la década del 1990. Se trata de la iglesia ortodoxa más alta del mundo.


Seguimos caminando hasta llegar al barrio de Arbat, un antiguo barrio bohemio y de artistas, ahora convertido en una zona comercial, aunque todavía hay artistas en sus calles.

Al final de la calle Ulitsa Arbat está el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Una mole de edificio impresionantemente grande construido en la época soviética.

Ya cansados del largo recorrido nos dirigimos hacia el hostel a buscar las mochilas para luego ir a la estación de trenes Kazanskaya para coger nuestro primer tren.

El trayecto hacia la estación resultó ser una odisea. Ya conocíamos el camino, pero no calculamos que era hora punta en el metro de Moscú, con la salida de la gente del trabajo.
Fue muy agobiante, había una multitud de personas que te llevaban. Era como estar en un río, la gente te llevaba, no podías pararte a mirar los pocos carteles, y si no tenías cuidado te llevaban incluso dentro un tren. Pero al final conseguimos llegar a nuestra estación de trenes Kazanskaya. En seguida encontramos nuestro andén y nuestro tren.

Antes de subir la Provodniska, la elegante encargada del vagón, nos controló los billetes y los pasaportes,,, y finalmente subimos al tren. Estábamos en un vagón Kupe, en un compartimiento de 4 personas. Con nosotros viajaba una simpática señora con su padre de 90 años. Teníamos una litera de arriba y una de abajo.
El viaje de Moscú hasta Kazán duraba 13 horas para una distancia aprox. de 750 Km.
El problema que tuvimos en este recorrido fue el calor. En muchos trenes las ventanas no se pueden abrir, y cuando ponen la calefacción hace un calor horrible. Creo que hice mi primera sauna rusa,,, prácticamente no pude dormir por el calor que hacía.