Noruega, Islas Lofoten. Svolvaer Isla Austvagoy

Etapa 9
Después de un día y medio en Stamsund queríamos llegar hasta Svolvaer un pueblo un poco más grande en la Isla Austvagoy.


Para hacerlo existe un bus que te lleva desde Stamsund hasta Leknes, una pequeña ciudadela punto de paso de la principal carretera que cruza las islas Lofoten, la E-10.
Desde Laknes salen las conexiones hacia todas las islas.

El problema estaba que seguía siendo fiesta, y no habían buses desde Stamsund, pero si desde Laknes. La única esperanza para llegar a Laknes era hacer autostop.
Las Lofoten son islas muy tranquilas y la mayoría de los habitantes usan el autostop como medio de transporte sin ningún tipo de peligro.
Empezamos a caminar por la carretera principal esperando que alguien parase para llevarnos. Todo el mundo nos decía que no tardaríamos en encontrar a alguien. Teníamos 3 horas de tiempo para recorrer 25 km y coger el único bus que pasaba hasta Svolvaer.

Pero no pasaba nadie… o muy poca gente… era fiesta y la gente no salía.
Después de recorrer unos kilómetros con nuestras mochilas,  y viendo que nadie paraba decidimos hacer la locura de llamar un taxi, no obstante lo caro que podía salirnos.
Nos acercamos a una casa y nos dieron muy amablemente el teléfono de la compañía de taxis. Llamamos y quedamos en un punto de la carretera. Después de unos 10 minutos paró un coche con un hombre que nos dijo que subiéramos… tenía como el aspecto de una persona que se dirigía en un día de fiesta a pescar, nos extrañamos un poco, pero la gente que vive en las Lofoten es gente muy sencilla.
Subimos y le dijimos hacia dónde íbamos. Al rato de estar en el coche y hablando con este señor descubrimos que no era taxista… El tipo paró para cargarnos porque pasaba por allí y nos vio en la carretera tirados… Nos reímos un rato… le comentamos del pobre taxista que nos iba a buscar y nos dijo: “qué más les da si nunca lo van a ver, ja, ja, ja”.
Muy amablemente nos dejó en Laknes a tiempo para coger nuestro bus.


Desde Laknes en un par de horas el bus nos llevó hasta Svolvaer pasando por las salvajes islas.
A mediodía llegamos al destino.


Svolvaer es una pequeña ciudadela pesquera. Es mucho más turística que Stamsund. Se pueden encontrar incluso restaurantes, y hoteles.
Una vez llegamos empezamos a buscar un alojamiento y por suerte encontramos uno en un Rurbuer muy bonito a la orilla del mar y cerca del puerto.



Nos informamos como volver a Bodo al día siguiente. Debíamos tomar un barco que salía muy temprano hacia Bodo. Había varios horarios pero nosotros necesitábamos pillar el primero para poder enlazar con nuestro vuelo a Oslo. Teníamos que coger un avión para volver a Oslo sin falta, si no perdíamos nuestro vuelo de regreso a casa.
Una vez conseguidos los billetes de barco y avión dedicamos la tarde a pasear por la ciudad.


Una de las cosas que más se ven en las Islas Lofoten son los secaderos de pescado, de Arenques (Sild) y Bacalao, pescados típicos de esta zona. Los secan y los comen como si fueran bolsitas de patatas saladas.



Lo extraño de estos secaderos es que están abiertos, en el sentido que cualquier persona puede acercarse y tocar o coger un pescado. Además no se preocupan si se mojan con lluvia, están a las intemperies.
Realmente, por nuestra breve experiencia en las islas y según lo que contaban, en las Islas Lofoten no llueve mucho, son islas secas. Muchas veces el cielo está nublado, pero no llueve.


Después del lindo paseo por las calles y por los secaderos de Svolvaer nos relajamos en un bar.



El día siguiente despertamos muy temprano para coger el primer barco que salía de Svolvaer.


Después de más de dos horas, el barco parecía no llegar nunca, llegamos a Bodo. Teníamos que correr al aeropuerto para no perder el avión. Nuestra única esperanza era coger un taxi. Pero no sabíamos donde paraban, no paran en cualquier lado. Por fin encontramos una parada con gente esperando. Desesperados conseguimos que nos dejaran pasar como primeros. Llegamos al aeropuerto y, ya la facturación de maletas estaba cerrada. La azafata nos dijo de entrar a ver si nos dejaban subir nuestro equipaje en la cabina del avión. Había cola en el escáner de entrada. Nos pararon y nos hicieron abrir las maletas y quitar la ropa… desesperados por fin conseguimos pasar… y por fin coger el avión hasta Oslo.
No podíamos creerlo, habíamos conseguido subir al avión.


Llegamos a Oslo y después de un paseo por la tarde el día siguiente volvimos a Casa.
Terminó nuestra aventura en la nórdica Noruega. Una experiencia increíble.


1 comentario:

  1. Hola,
    información muy interesante y útil.

    Mi esposo y yo viajaremos el 2 de octubre a Copenhague y nos interesa visitar este país. Por lo que mucho te agradezco el compartir esta experiencia que me servirá de guía.
    saludos desde México

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