Argentina, la Península de Valdés y las Ballenas Francas Australes

Etapa 5
Desde el pequeño pueblo de Trelew cogí un colectivo hacia la Península de Valdés.
La Península de Valdés es patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Es una porción de tierra de contorno casi rectangular unida al continente por el istmo Carlos Ameghino.


La vegetación es típica patagónica con arbustos no más altos de 50 cm. Su tamaño es parecido a la isla de Gran Canaria y la parte más alta no supera los 150 metros.

Después de un viaje en colectivo de unas 3 horas llegué al pequeño pueblo de Puerto Pirámide.

Cuando llegué fui a buscar mi nuevo hostal, si así se puede llamar. Era una cabaña de lata bastante vieja. La entrada era una especie de bar, y cuando entrabas se abría un patio rodeado de las habitaciones. Realmente uno de los sitios más cutres donde he estado.

Me alojé aquí porque quería probar la experiencia de quedarme en un sitio que valía sólo 6 pesos, y probar la resistencia del cuerpo y de la mente en situaciones extremas…

Puerto Pirámide tiene una calle principal de tierra paralela a la playa y poco más. Normalmente los turistas no suelen quedarse a dormir en este sitio prefiriendo quedarse en Puerto Madryn, aunque aconsejaría hacerlo. Es un lugar especial. Puedes ver las ballenas jugar desde la costa, donde a veces se acercan mucho sobre todo por la mañana. Se pueden escuchar sus voces a lo largo del día. Además en la zona hay bastante variedad de fauna marina.


La visita a las Ballenas Francas se puede hacer en barco.

La Ballena Franca Austral (Eubalaena australis) tiene una longitud promedia de 13-15 metros para el macho y alrededor de los 16-18 metros para la hembra.

Sólo tienen una cría cada tres años, promedio que perjudica su protección, que en la actualidad contabiliza sólo unos 3.000 individuos, de los cuales el 20% han sido registrados en jurisdicción de Argentina.

El periodo de avistamiento de la Ballena Franca Austral va desde mayo hasta noviembre.


Las ballenas vienen a esta zona para cortejarse y aparejarse.

Las lanchas salen desde la playa transportadas por un tractor que las llevas hasta mar adentro.
Una vez en el golfo en seguida avistamos una ballena con una cría. La cría era totalmente blanca. La madre era enorme. Una de las peculiaridades de estas ballenas es que tienen por encima de su piel unos bultos que parecen rocas o conchas.


Mientras nos acercábamos de repente la ballena grande empezó a saltar haciéndolo tres veces seguidas. Es increíble ver una mole tan grande salir totalmente del agua.


Estaban muy cerca del barco. Luego nos metimos más mar adentro y vimos otras dos ballenas, madre y cría también. Ellas también estaban jugando. Estas no saltaron.


Se acercó un macho pequeño en búsqueda de la hembra, e intentando separarla de la cría. No lo consiguió, y la madre consiguió alejarlo.
El macho aburrido se acercó al barco y se puso a jugar con nosotros, pasando por debajo varias veces y muy cerca de nosotros, y casi nos da un colazo.


La verdad es que cuando ves un animal tan grande pasar por debajo de una pequeña lancha, te da un poco de respeto. Es verdaderamente un experiencia emocionante. Se te queda grabada para toda la vida.
Luego volvimos.

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