Perú, Arequipa y el Convento de Santa Catalina

Etapa 4
El viaje desde Nazca hasta Arequipa duró más de 8 horas. Llegamos al hostal y casi eran las 11 de la noche.


Arequipa está situada en la parte sur del Perú a una altura de 2335 metros del nivel del mar, en un valle rodeado por tres volcanes, el Misti, el Pichu Pichu y el Chachani.


El sol es fuertísimo y hace bastante calor no obstante la altura. Es una ciudad viva con mucha gente en las calles.


Hay miles de taxis amarillos que están pitando el claxon todo el rato. Cada vez que ven una persona, y sobre todo un turista, pitan para ver si quieres subirte. Esto quiere decir que hay un ruido constante en el fondo…

Arequipa es denominada “la ciudad blanca”.

Mucha gente piensa que este apodo es originario del tipo de arquitectura de la ciudad, donde la mayoría de sus casas son blancas. Pero, realmente este nombre es originario de la época de la conquista española. La ciudad se fundó en el 1540 por el ejército español.

Los españoles, de piel blanca, mantuvieron esta ciudad como cuartel general de la zona sur del Perú. Por esto los indígenas del lugar denominaron Arequipa la ciudad blanca, porque sus habitantes eran blancos.

La ciudad es muy linda, es para vivirla, caminar en sus calles. Los arequipeños son muy amables, como el resto de los peruanos.

La zona más bonita de Arequipa, y que no hay que perderse en absoluto, es el Convento de Santa Catalina de Siena.

Este convento se fundó en el 1579, poco después de la fundación de la ciudad. Aquí podían entrar sólo mujeres o monjas españolas. Para entrar tenían que entregar una gran dote además de una importante suma de dinero. La cosa curiosa o graciosa es que estas monjas podían tener entre 3 y 5 servidores o esclavos negros. Además podían llamar músicos para distraerlas, organizar fiestas y quien sabe que más cosas …






Este monasterio es como si fuera una pequeña ciudad en la ciudad, rodeado de muros y con pocas vías de acceso. Cuando cerraban las puertas estaban aisladas.

Estas monjas estaban obligadas por sus familias a dedicarse a la vida de “clausura” y en este monasterio consiguieron pasar sus días con poco aburrimiento.
Hasta que un día un obispo decidió poner orden a las cosas y las monjas tuvieron que permanecer cerradas en su pequeña ciudad.

En 1970 se abrieron sus puertas al público por orden del alcalde de Arequipa y para favorecer la llegada de turistas.

El convento de Santa Catalina es un lugar para caminar, perderte en todos sus rincones. Las pequeñas calles te asombran con maravillosos juegos de luces y sombras. Aquí se puede pasar tranquilamente un día entero disfrutando de sus rincones y colores.

Una cosa curiosa de Arequipa es que en todas partes y en todos los edificios están señalizados los puntos seguros contra terremotos. Esta es una zona altamente sísmica.
Después de unos días pasados en esta linda ciudad, e intentando aclimatarnos a la altura, nos preparamos para ir a visitar el Cañón del Colca.



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2 comentarios:

  1. La verdad es que arequipa es linda! Vivan los arequipeños!!,,,,,

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  2. Realmente con tu descripción lograste llevarme de nuevo a esa ciudad mágica!

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